sábado, 2 de junio de 2012

Haka


El sábado pasado tuve franco en el trabajo,  sin mucho para hacer en una tarde gris, decidí ir a ver a uno de mis compañeros de laburo que juega al rugby en un equipo local. El match prometía bastante, ya que se cruzaban los dos punteros del campeonato y el que ganara sacaría una ventaja considerable y probablemente irreversible de cara a la corona.
Así que con el mate y las galletitas me fui junto con mi hermana Flor (quien también trabaja conmigo), a ver a nuestro compañero,  donde nos encontraríamos con otra gente del laburo. La primer conclusión al llegar a la cancha, fue lo equivocados que estábamos con el mate…pese a que eran las 3 de la tarde, la gran mayoría del público estaba escaviando, y demás… Merece un capítulo aparte lo que toman los maoríes, no se puede creer…yo se que mucho macho argento debe estar pensando “naaah! No toman nada, yo me clavo una botellita de fernet cómodo….” Vengan y vean, nada más!
De rugby entiendo poco y nada, por eso no me voy a explayar mucho…pero el partido estuvo muy bueno, a la altura de las expectativas. Por suerte, aunque con un poco de sufrimiento, el equipo de mi amigo ganó, y me liberó de la presión de que nos gasten por ser la mufa, ya que venían de una seguidilla de victorias bastante larga! Jajaje  Aunque yo no creo mucho en eso, acá parece que son un poco supersticiosos, como ejemplo les cuento que en los edificios no hay piso 13!

Como ya dije, vi muy poco rugby en mi vida, y sé que es común alguna rosca durante el partido y al final está todo bien, y en los terceros tiempos es todo buena onda. Pero acá el partido estuvo picante (con un par de piñas importantes en el medio), casi que se definió el campeonato…y ni bien el árbitro pita el final, filita india y a saludar al rival. Nada de festejos, ni de bajar las pulsaciones, derechito a realizar el tradicional saludo maorí llamado “Hongi”. El cual consiste en un apretón de manos, mientras se juntan las frentes y las narices (por unos 2 o 3 segundos). La idea es “compartir el aliento de la vida”, y según me explicó un Maorí, es la manera de conocerte, de recibirte y de que ya no seas un visitante sino digamos “uno más”.


Ahora si, todo listo para arrancar con los festejos y… “why not”, tomarse una birrita, o tal vez unas cuantas!
Fue una tarde divertida, bien Neozelandesa, viendo un gran partido de rugby en la casa de los campeones del mundo, y metiéndose un poco en la intimidad de la cultura maorí que es muy interesante y está plagada de ritos y celebraciones.

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